crispr

Los enzimas recientemente descubiertos CasX y CasY podrían actuar de red de seguridad para UC Berkeley en la disputa en curso por la patente

 

En la Universidad de California, Berkeley, los científicos han encontrado una forma completamente nueva de proteínas Cas, las enzimas responsables de recortar el DNA en el sistema de edición genética de CRISPR. Este descubrimiento, supone la expansión de la siempre creciente “caja de herramientas” para CRISPR y es una nueva vuelta de tuerca en la actual disputa por la patente entre Berkeley y el Broad Institute de la Universidad de Harvard y MIT sobre la tecnología de edición genética.

 

Jillian F. Banfield dirigió el equipo de Berkeley que rastreó 155 millones de genes de microbios que no pueden ser cultivados en laboratorios para encontrar proteínas Cas. Estos microbios viven en lugares tan variados como aguas subterráneas, desagües ácidos de minas e intestinos de infantes. Además de encontrar nuevas versiones de las tradicionales proteínas Cas9, los investigadores descubrieron clases totalmente nuevas de enzimas Cas, apodadas CasX y CasY (Nature 2016, DOI: 10.1038/nature21059).

 

Debido al gran tamaño de las proteínas Cas, transportarlas al interior de las células con la intención de editar genes supone gran reto. Sin embargo, las recientemente descubiertas enzimas CasX se encuentran entre las proteínas Cas de menor tamaño conocidas, lo cual se traduce en una potencial ventaja clave respecto a otras variantes de Cas, incluyendo las Cas9 que, hoy en día, utiliza prácticamente todo aquél que trabaja con CRISPR.

 

La Cas9 es parte del sistema inmune microbiano encontrado en el patógeno Streptococcus pyogenes y otras muchas especies. “Existe una diversidad de vida microbiana increíble por descubrir,” afirma Banfield. Y el descubrimiento de CasX y CasY “es un bonito ejemplo del tipo de cosas útiles que pueden encontrarse.”

 

 

20161222lnp1-tab120161222lnp1-tab1

Cuanto más pequeño, mejor
Los científicos están en continua búsqueda para la obtención de proteínas Cas9 de menor tamaño. Hay muchas versiones de Cas9 que pueden llegar a tener tamaños mucho mayores. Éstas dos son representativas y a menudo utilizadas en investigación (Genome Biol. 2015, DOI: 10.1186/s13059-015-0817-8).

 

Banfield colaboró con el laboratorio de Jennifer A. Doudna en la UC Berkeley para demostrar el potencial de CasX y CasY en la edición de genes en células bacterianas. Doudna, co-creadora de la herramienta CRISPR/Cas junto al Instituto Max Planck de Infección Biológica Emmanuelle M. Charpentier, se encuentra actualmente envuelta en una disputa por la patente con el Broad Institute acerca de quién tiene la licencia de los sistemas CRISPR que utilizan Cas9. Los investigadores en Berkeley han documentado una petición de patente relacionada con las nuevas enzimas CasX y CasY. Dado que estas variantes difieren suficientemente de las Cas9, podrían dar un margen a Doudna y colaboradores en el caso de que pierdan el actual proceso por la patente.

 

El equipo de Berkeley no podría haber escogido un momento más oportuno para la publicación del artículo acerca de CasX y CasY. La semana anterior a que fuera publicado, numerosas compañías, incluyendo CRISPR Therapeutics, Intellia Therapeutics y Caribou Biosciences – todas ellas vinculadas a Doudna o a Charpentier – formalizaron una alianza para compartir, proteger y reforzar la propiedad intelectual. Editas Medicine, una entidad asociada al Broad Institute, rápidamente tomó represalias y anunció su propio acuerdo con cinco universidades, autorizando “formas avanzadas de Cas9,” así como una enzima alternativa a Cas9 anteriormente reportada con el nombre Cpf1.

 

Jacob S. Sherkow de la Escuela de Derecho de Nueva York comenta que con retrospección, el conocimiento de CasX y CasY posiblemente impulsó a los acuerdos de licencias cruzadas. “Ésa es la pieza del rompecabezas que estábamos pasando por alto” cuando los tratados se llevaron a cabo, dice Sherkow. “No puede tratarse de una simple coincidencia.”

 

“Es posible que todas las compañías involucradas en las tecnologías CRISPR puedan evitar ser la parte ‘perdedora’ en la disputa de la patente simplemente utilizando versiones diferentes” de las proteínas Cas, añade Knut J. Egelie de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología. Las alternativas a Cas9 “nivelarán las posibilidades y harán que la capacidad de interferencia en la decisión de la patente sea menos importante,” añade.

 

Banfield dice que en su laboratorio seguirán explorando los misterios de los genomas microbianos difíciles de cultivar, mientras en el grupo de Doudna llevará a cabo pruebas de modificación genética con las nuevas enzimas más allá de las bacterias.

 

Artículo original publicado por Ryan Cross en C&EN
Copyright © 2016, por la American Chemical Society. Todos los
derechos reservados. Esta edición en español es legítima y está
autorizada por un acuerdo especial con la American Chemical
Society.

Traductor

Licenciada en Químicas por la universidad de Zaragoza y Masterizada en Nanotecnología. Emigrada a la pérfida albión desde hace dos años y doctorándome en Catálisis. Interesada en nuevas tecnologías, procesos green y en la innovación. Me relajo corriendo, cocinando y colgándome de un trapecio a cuatro metros sin red.