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Un estudio sobre la exposición a los microplásticos en embriones y larvas de perca aumenta la preocupación sobre los contaminantes oceánicos

 

Los microplásticos, entre los que se encuentran las microesferas añadidas intencionalmente en los productos de cuidado personal y las pequeñas piezas de plástico que se desprenden de objetos mayores, contaminan cada vez más los océanos de todo el mundo. Y cada vez preocupa más que estas partículas dañen a los organismos marinos y pasen a formar parte de nuestra dieta.

 

Un nuevo estudio en peces valida estos miedos al mostrar que altos niveles de microplásticos de poliestireno inhiben la eclosión de las percas, atrofian su crecimiento y aumentan la depredación de esta especie (Science 2016, DOI: 10.1126/science.aad8828). Los resultados son “una razón importante para preocuparnos”, según Oona M. Lönnstedt, quien llevó a cabo el estudio junto con Peter Eklöv en la Universidad de Uppsala. “Las partículas de microplásticos suelen acumularse en zonas costeras poco profundas, donde tienen lugar gran parte de las etapas de desarrollo de organismos acuáticos”.

 

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Esta larva de perca ha ingerido microplástico. Las larvas son de media unos 8.35 mm de largo.
Credit: Oona Lönnstedt

 

La investigación podría ayudar a los esfuerzos por la prohibición de los microplásticos. El año pasado, el programa de las Naciones Unidas por el medio ambiente abogó por la eliminacióngradual de las microesferas presentes en los productos de higiene y cosmética, y el presidente Barack Obama firmó una ley estadounidense que prohíbe la manufactura, venta o distribución de productos de enjuague que contengan microesferas de plástico. La Unión Europea sopesa prohibirlas, pero aún no ha decidido nada al respecto.

 

Lönnstedt y Eklöv expusieron a larvas y embriones de perca a agua que contenía 10000 u 80000 partículas de poliestireno por metro cúbico y las compararon con aquellas que habían crecido en aguas libres de microplásticos. Los embriones expuestos eclosionaban con menor frecuencia. Las larvas expuestas eran menos activas y tenían una mayor tendencia a ignorar el olor de los predadores, por lo que eran devoradas con mayor rapidez.

 

Algunas larvas expuestas a microplásticos preferían las partículas de poliestireno a su fuente natural de comida, el plancton, por lo que crecían más lentamente y alcanzaban tamaños significativamente menores. Los investigadores destacan que las concentraciones empleadas en el estudio caen dentro del rango que se mide a lo largo de la costa sueca, entre 102.000 y 150.000 partículas por metro cúbico.

 

Charles J. Moore de la Algalita Marine Research Foundation, un experto en basura plástica del océano, indica que “el poliestireno seguramente no es el único plástico que ingieren en un entorno natural.” El polipropileno y polietileno son menos tóxicos, pero también podrían ser problemáticos, informa.

 

Tamara S. Galloway, cuyo grupo de investigación en ecotoxicología de la universidad de Exeter observó efectos perjudiciales para el crecimiento de gusanos marinos al exponerlos a microplásticos, dice que los resultados encontrados en percas sugieren una alta probabilidad de que los humanos estemos expuestos a los microplásticos a través de la cadena alimenticia. Los ecólogos Chelsea M. Rochman de la Universidad de California, Davis y sus compañeros también mostraron en 2013 que los microplásticos pueden causar daños en el hígado de los peces-arroz japoneses. Tras terminar este nuevo estudio, el grupo de Uppsala ha encontrado que la respuesta a los microplásticos del pez damisela, el lucio y la platija es “muy similar” a la de la perca, dice Lönnstedt. La prevención y la limpieza de los microplásticos oceánicos, dice Moore, es “esencial para la supervivencia de incontables especies cuyos nichos ecológicos se han visto perturbados por el plástico de forma muy insidiosa.”

 
Artículo original publicado por Stu Borman en C&EN
Copyright © 2016, por la American Chemical Society. Todos los
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Estudié Física y trabajo en educación en STEM. Colaboro en @Principia_io, @pintofscienceES y @elbuscalibros