sagitario

El óxido de propileno interestelar podría ser clave en la quiralidad de la vida

 

Los astrónomos acaban de descubrir la primera molécula quiral en el espacio interestelar (Science 2016, DOI: 10.1126/science.aae0328). El descubrimiento de óxido de propileno en una nube interestelar sienta las bases para que los astrónomos exploren los procesos químicos que derivaron en la preferencia de un enantiómero respecto a otro al formarse las biomoléculas en la Tierra.

 

Todos los organismos terrestres sintetizan sus proteínas de forma casi exclusiva a partir del enantiómero levógiro de los distintos aminoácidos. Durante mucho tiempo, los científicos han buscado la razón por la cual la vida escogió la forma de quiralidad levógira en vez de dextrógira.

 

09425-notw2-chiralcxd

 

El famoso meteorito de Murchison, que se formó al mismo tiempo que nuestro sol y que aterrizó en Australia en 1969, contiene aminoácidos en abundancia, de los cuales hay un ligero exceso de forma levógira. Este dato es significativo, puesto que un ligero exceso en la proporción de un enantiómero sería suficiente para dar a la vida el empujón definitivo en la dirección hacia formas exclusivamente levógiras o dextrógiras.

 

Los científicos se plantean durante cuánto tiempo se ha prolongado la preferencia por una forma quiral en la historia de la galaxia.

 

Un equipo multi-institucional liderado por Geoffrey A. Blake, del Caltech (Instituto Tecnológico de California, EE.UU.), anunció el descubrimiento de óxido de propileno interestelar en una conferencia de prensa de la Sociedad Americana de Astronomía en la convención de San Diego el pasado 14 de junio.

 

El grupo detectó la molécula en la nube interestelar de Sagitario B2 Norte, la misma en la que los científicos han encontrado un tercio de las 180 moléculas interestelares conocidas hasta la fecha. En concreto, encontraron tres bandas de absorción de radiofrecuencias características que identifican de manera definitiva al óxido de propileno.

 

Sin embargo, estas observaciones no distinguen entre enantiómeros. Por lo tanto, señalan desde el equipo, el siguiente paso será observar detenidamente la sensibilidad a la luz polarizada circularmente, puesto que los distintos enantiómeros absorben preferentemente luz polarizada con un ángulo de rotación hacia la derecha o la izquierda.

 

“Éste es un descubrimiento emocionante en astrobiología” afirma Stefanie N. Milam, una astroquímica del Centro de Vuelo Espacial Goddard (Greenbelt, Maryland, EE.UU.). “La detección de moléculas orgánicas complejas en el medio interestelar, cometas y meteoritos nos da una tremenda percepción de la ubicuidad de la química orgánica prebiótica a lo largo y ancho de la galaxia.”

 

Artículo original publicado por Elizabeth K. Wilson en C&EN
Copyright © 2016, por la American Chemical Society. Todos los
derechos reservados. Esta edición en español es legítima y está
autorizada por un acuerdo especial con la American Chemical
Society.

Traductor

Licenciada en Químicas por la universidad de Zaragoza y Masterizada en Nanotecnología. Emigrada a la pérfida albión desde hace dos años y doctorándome en Catálisis. Interesada en nuevas tecnologías, procesos green y en la innovación. Me relajo corriendo, cocinando y colgándome de un trapecio a cuatro metros sin red.