metano

La comunidad científica ha empezado a cuantificar los efectos del desastre medioambiental del cañón de Aliso.

 

El enorme escape de gas metano que permanecía activo en el Sur de California ha podido ser detenido finalmente. Durante más de tres meses, la fuga, localizada en el almacén subterráneo de gas natural del cañón de Aliso, ha estado dejando escapar este gas de potente efecto invernadero a la atmósfera.

 

Científicos, ingenieros y legisladores están evaluando el alcance de este desastre, y un equipo de investigación ha publicado un informe que estima que la emisión de metano ha sido la mayor en la historia de EE.UU.  (Science 2016, DOI: 10.1126/science.aaf2348).

 

El equipo, dirigido por el científico Stephen Conley de la Universidad de California en Davis y el catedrático de Química Donald Blake de la Universidad de California en Irvine, monitoreó las emisiones de metano de las instalaciones, tanto en la superficie del terreno como con una avioneta.

 

Conley, que también fue el piloto del equipo, sobrevoló el área afectada en 13 ocasiones entre noviembre y febrero, tomando muestras de los niveles de metano y cuantificando el tamaño del penacho de gas, midiendo la velocidad y dirección del viento a diferentes alturas.

 

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Empleados de la distribuidora de gas Southern California Gas Co. trabajan en un pozo de alivio para detener la fuga de metano del cañón de Aliso. El escape fue detenido el 18 de febrero.
Credit: SoCal Gas

 

De acuerdo con las mediciones, un total de 97100 toneladas métricas de metano escaparon de las instalaciones a la atmósfera. En 2004, hubo una fuga mayor de gas natural de un pozo subterráneo en Moss Bluff (Texas, EE.UU.), pero mucho menos metano llegó a la atmósfera debido a una explosión por la que el metano se convirtió en CO2, un gas de efecto invernadero mucho menos potente.

 

El escape de California comenzó el 23 de octubre de 2015. La comunidad científica ambiental identifica como causa el deficiente mantenimiento de la envejecida infraestructura de las instalaciones. La propietaria, la distribuidora Southern California Gas Co., consiguió tapar inicialmente el escape pero tuvo que perforar un pozo de alivio a 2600 metros bajo la superficie. El 18 de febrero se dio por detenido tras su sellado con cemento.

 

Como consecuencia directa, más de 11000 personas en las inmediaciones de Porter Ranch (Los Ángeles, EE. UU.) tuvieron que ser alojadas en moteles y alojamientos temporales. Se registraron muchos casos de intoxicación por mercaptano y otros compuestos olorosos presentes en el gas natural.

 

Los vecinos han empezado a volver a sus casas. “Estamos a la espera de los datos del muestreo de aire para demostrar que no hay más emisiones (provenientes de las instalaciones), y está previsto que el olor desaparezca pronto”, anunció en una declaración el 18 de febrero Jeffrey Gunzenhauser, funcionario de salud interino del municipio de Los Ángeles.

 

El director del programa de petróleo y gas de California, de la organización ambiental Environmental Defense Fund, Timothy O’Connor, evaluó que la magnitud del escape quizá haga que las administraciones tomen medidas frente a las emisiones de metano.

 

Por poner un ejemplo, la fuga está empujando a las agencias administrativas californianas a considerar más seriamente el impacto ambiental de las emisiones de metano. A día de hoy, algunas basan sus cálculos en los efectos que el metano produce sobre el clima en periodos que abarcan 100 años. Debido a su conversión gradual en CO2, si se tienen en cuenta periodos de 100 años, el potencial de calentamiento atmosférico (GWP, por sus siglas en inglés) del metano (25 GWP) es sólo 28-35 veces mayor que el del CO2 (1 GWP, el valor de referencia). Algo que cambia drásticamente si la estimación se disminuye a 20 años, donde el potencial del metano pasa a ser 80 veces mayor (72 GWP). Con estos datos sobre la mesa, es evidente que los cálculos para intervalos de tiempo de 100 años podrían estar subestimando la contribución real de las emisiones de metano sobre el cambio climático.

 
Imagen: Glen Dillon via Wikimedia Commons
Artículo original publicado por Elizabeth K. Wilson en C&EN
Copyright © 2016, por la American Chemical Society. Todos los
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autorizada por un acuerdo especial con la American Chemical
Society.

Traductor

Greco González Miera
Licenciado en Química por la Universidad de Zaragoza con una estancia Erasmus en la Westfälische Wilhelms-Universität de Münster (Alemania) y, a día de hoy, en la Universidad de Estocolmo (Suecia) haciendo mi tesis doctoral en el departamento de Química Orgánica. Admirador secreto de los rincones secretos y vivencias que depara el planeta. Viajero pero comodón, deportista pero glotón, extrovertido pero gruñón. Colaborador de @gomobel en todo lo que me propone y autoinvitado a lo que no.

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