proteinas

Desarrollo de fármacos: La proteína sirve tanto para la prevención contra el virus de la gripe en ratones como para su tratamiento, mejor que el medicamento aprobado (Tamiflu) cuando se administra a roedores después de la infección.

 

Un nuevo estudio ha puesto de manifiesto que al administrar una pequeña proteína a ratones sanos se protege a los roedores de contraer el virus de la gripe. Cuando se trata de ratones ya infectados por el virus, dicha proteína reduce los síntomas con más éxito que el popular antigripal Tamiflu.

 

Sin embargo, antes de que esta proteína pueda llegar a ser usada en vacunas o terapéuticamente después de la infección, necesita ser totalmente optimizada y demostrar que es segura y efectiva en humanos. Este suele ser el mayor obstáculo para los fármacos “candidatos”, que frecuentemente fracasan en este tipo de prueba.

 

La viróloga Deborah H. Fuller, el químico especializado en proteínas David Baker de la Universidad de Washington (Seattle, EE. UU.), y sus colaboradores, utilizaron el programa de modelización Rosetta, del grupo de Baker, para diseñar proteínas de pequeño tamaño que se unan a la hemaglutinina, una glicoproteína que sobresale de la superficie de los virus de la gripe. Como la hemaglutinina es muy similar entre los diferentes virus de la gripe, es posible tratar varias cepas con un único fármaco. Las proteínas diseñadas actúan bloqueando la entrada del virus en células huésped sanas.

 

Al administrar una de las proteínas, llamada HB36.6, como vacuna antes de la infección se evitó que los ratones contrajeran la gripe. Al hacerlo después de la infección, una sola dosis fue más efectiva en la reducción de los síntomas y los casos de muerte en ratones que diez dosis (dos dosis diarias durante cinco días) de oseltamivir (Tamiflu). Y al suministrar HB36.6 y Tamiflu en conjunto, éstas protegieron a los ratones mejor que ninguna de las dos por separado (PLOS Pathol. 2016, DOI: 10.1371/journal.ppat.1005409).

 

Por lo tanto, HB36.6 podría también complementar a las vacunas con “inmunidad activa”, que son inyectadas o inhaladas por millones de personas en todo el mundo anualmente. Dichas vacunas contienen antígenos que inducen la producción de anticuerpos de la gripe. Necesitan ser reformuladas cada año, basándose en estimaciones acerca de qué cepas de la gripe tienen más posibilidades de ser problemáticas. HB36.6 actuaría contra múltiples cepas, apunta el equipo de investigación, y no necesitaría ser reformulada.

 

HB36.6 también posee múltiples ventajas frente las vacunas de la gripe con “inmunidad pasiva” basadas en anticuerpos que los médicos utilizan como prevención, en el caso de que finalmente resulten aprobadas. Las vacunas pasivas son efectivas ante varias cepas del virus y no necesitan tampoco una reformulación anual. Sin embargo, han de ser inyectadas, su producción en muy cara y funcionan enfrentándose al sistema inmune del paciente, pudiendo causar efectos secundarios con procesos inflamatorios.

 

HB36.6 sería más sencilla de tomar y menos costosa de producir, porque actúa contra la gripe bloqueando directamente la entrada del virus en las células huésped sin desencadenar una respuesta del sistema inmune, dice Fuller. Por lo tanto, podría ser una buena alternativa para aquellos con inmudeficiencia o pacientes ancianos, “con sistemas inmunitarios debilitados y que representan el mayor número de defunciones causadas por la gripe cada año” añade.

 

Fuller, Baker y sus colaboradores han estudiado HB36.6 en ratones con altas dosis que no serían viables para uso común en el mundo real, comenta el experto en antivirales Peter Palese de la escuela Icahn de medicina de Mount Sinai (Nueva York, EE. UU.). Además, sugiere que los ratones son modelos predictivos bastante malos para probar agentes antivirales. Sin embargo, proclama que HB36.6 es un método “elegante” para atacar al virus de la gripe y que es considerablemente prometedor, especialmente si las dosis pudieran reducirse.

 

Actualmente, los investigadores de la Universidad de Washington están tratando de diseñar proteínas con mayor espectro de protección frente a varias cepas a dosis menores. El equipo también desarrolla estudios preclínicos en hurones. La compañía Virvio, con sede en Seattle y fundada con la ayuda de los investigadores, también está tratando de optimizar estas proteínas y planea comercializar esta tecnología.

 

Artículo original publicado por Stu Borman en C&EN
Copyright © 2016, por la American Chemical Society. Todos los
derechos reservados. Esta edición en español es legítima y está
autorizada por un acuerdo especial con la American Chemical
Society.

Traductor

Licenciada en Químicas por la universidad de Zaragoza y Masterizada en Nanotecnología. Emigrada a la pérfida albión desde hace dos años y doctorándome en Catálisis. Interesada en nuevas tecnologías, procesos green y en la innovación. Me relajo corriendo, cocinando y colgándome de un trapecio a cuatro metros sin red.