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Clima: Varios equipos de investigadores creen que sin restricciones inmediatas a las emisiones de dióxido de carbono, los avances en la eliminación de este gas apenas mejorarán el clima y la situación de los océanos

 

Con el propósito de luchar contra el cambio climático, grupos de científicos e ingenieros están proponiendo y empezando a desarrollar métodos que permitirían expulsar el dióxido de carbono de la atmósfera terrestre. Pero recientemente se han publicado dos estudios con modelos del clima cuyos resultados sugieren que, sin restringir de forma significativa las emisiones de CO2 de las centrales eléctricas y otras fuentes, estas tecnologías de extracción no parece que vayan a ayudar a mitigar los efectos adversos de este gas en el clima del planeta o en los océanos.

 

Con tal de mantener el calentamiento global en límites razonables—un incremento menor de 2 ºC en la temperatura media global a finales de siglo, según algunos modelos—, algunos climatólogos creen que los niveles de CO2 atmosféricos no deberían superar 420 ppm. Pero a principios de este año, el nivel de CO2 ya superaba los 400 ppm.

 

Para conseguir este objetivo se podrían seguir las denominadas estrategias de emisión negativa para eliminar CO2: capturando el gas de las emisiones de las centrales eléctricas o plantando nuevos bosques que ayuden a capturar el CO2, por ejemplo.

 

Pero, ¿cuánto podrían ayudar estos métodos de eliminación de carbono? Para averiguarlo,  Thomas Gasser, del Climate & Environmental Sciences Laboratory, en Gif-sur-Yvette, Francia, y sus colaboradores compararon diferentes combinaciones de reducción de emisiones y eliminaciones de carbono durante este siglo. Para cada nivel de reducción de emisiones, determinaron la cantidad de extracción de dióxido de carbono necesaria para mantener los niveles de CO2 por debajo de los 420 ppm en 2100.

 

La mínima estimación de eliminación necesaria de CO2 se estimó en 1800 millones de toneladas por año (Nat. Comm. 2015, DOI: 10.1038/ncomms8958). Sin embargo, el conjunto de los proyectos actuales de captura y almacenamiento de carbono (CCS, por sus siglas en inglés) a nivel mundial no superarían los 40 millones de toneladas al año, según el Global CCS Institute, una organización internacional que promueve estas tecnologías. En esta estimación no se incluyen otros proyectos para la eliminación de carbono que están todavía en desarrollo.

 

Además de aumentar la temperatura del planeta, un incremento de los niveles de CO2 atmosférico también afecta a los océanos. Cuanto mayor es la cantidad de gas que se disuelve, mayor es la acidez de los océanos, lo cual repercute negativamente en muchos organismos que se encuentran en la base de la cadena trófica marina.

 

Sabine Mathesius, del Potsdam Institute for Climate Impact Research de Alemania, y sus colaboradores decidieron averiguar qué cantidad de carbono debería eliminarse para mitigar estos efectos en los océanos. A partir de sus modelos, estimaron que si continuara la tendencia actual de emisiones y se extrayeran 18300 millones de toneladas de CO2 anuales con estas nuevas tecnologías, el pH medio de los océanos aumentaría solamente en 0.1 unidades en torno al año 2500, comparado con el pH si no se llevara a cabo ninguna actuación.

 

De hecho, según sus modelos, ni siquiera con un ritmo de extracción excepcional de 91700 millones de toneladas de CO2 por año se volvería a los niveles preindustriales de pH oceánicos (Nat. Clim. Change 2015, DOI:10.1038/nclimate2729).

 

Tanto Gasser como Mathesius señalan que sus conclusiones no sugieren que los avances en eliminación de carbono sean inútiles para evitar el aumento de niveles de CO2. “Simplemente no serán suficientes para contrarrestar el panorama esperable de emisiones,” dice Mathesius. Según ambos, sería más adecuado combinar la extracción de carbono con restricciones en el uso de combustibles fósiles para disminuir las emisiones netas de CO2 a niveles más seguros.

 

Algunos climatólogos esperan que en las conversaciones internacionales que se celebrarán en Paris el próximo mes de diciembre se llegue a compromisos para llevar a cabo las reducciones de emisiones necesarias. De ambos estudios se puede concluir que “el mensaje claro es que es mejor empezar a luchar contra el problema [de las emisiones] más pronto que tarde,” según Richard Matear, investigador del clima de la Commonwealth Scientific & Industrial Research Organization de Australia, que escribió una nota adicional al estudio oceánico publicado en Nature Climate Change. “Reducir las emisiones ahora es una buena idea, en lugar de pensar que vamos a resolver el problema mediante el uso de la tecnología en los próximos 20 o 50 años.”

 

Artículo original publicado por Michael Torrice en C&EN
Copyright © 2016, por la American Chemical Society. Todos los
derechos reservados. Esta edición en español es legítima y está
autorizada por un acuerdo especial con la American Chemical
Society.

Traductor

Licenciado y doctorado en Químicas (especialidad Química Cuántica). Actualmente profesor de Informática de la Universitat Jaume I y (cuando puedo, que últimamente no es mucho) investigando en Bioinformática. Mis (otras) pasiones: las series de TV y el baile deportivo.