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Las personas que condimentan con sal su comida en China podrían estar ingiriendo sin advertirlo partículas microscópicas de plástico provenientes de la polución marina.

 

Cuando los investigadores de un reciente estudio (Environ. Sci. Technol. 2015, DOI: 10.1021/acs.est.5b03163) analizaron quince marcas de sal de mesa comercializadas en supermercados de toda China, junto a los granos de sal se encontraron trozos microscópicos de polietileno de tereftalato, el plástico utilizado en la fabricación de botellas, así como también polietileno, celofán y una gran variedad de otros plásticos.

 

El nivel más alto de contaminación se encontró en la sal proveniente del océano: los científicos contabilizaron más de 2600 partículas de plástico por cada kilogramo de sal marina. El equipo, liderado por Huahong Shi de la Universidad Normal del Este de China, también encontró micropartículas de plástico en sal proveniente de lagunas, pozos salados y minas salinas, aunque en concentraciones mucho menores -entre 30 y 1700 partículas por kilogramo.

 

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Sal de mesa china procedente del mar (izquierda) y de lagunas (derecha) contaminada por micropartículas de plástico.
Crédito: Environ. Sci. Technol.

 

Shi y sus colaboradores argumentan que el origen de esta contaminación radica en la inmensa cantidad de desechos plásticos que hay flotando a la deriva en los medios acuáticos marinos, que es de donde proviene la sal. Por ejemplo, estos trocitos de plástico se pueden originar tras la erosión de objetos mayores, como botellas de plástico arrojadas al agua, o provenir de cosméticos, como limpiadores faciales, que utilizan estas micropartículas como exfoliantes. Los investigadores no descartan otras fuentes de contaminación, posiblemente durante el procesado, secado y empaquetado de la sal.

 

Puesto que los manufacturadores suelen extraer la sal marina por evaporación -un proceso que elimina el agua, dejando en el residuo sólido todo lo demás-, es muy posible que las micropartículas contaminantes predominen en otros lugares además de en China, señala Sherri Mason, que estudia la polución plástica en la universidad SUNY Fredonia (Nueva York, EE.UU.).  “Los plásticos se han convertido en una fuente de contaminación tan omnipresente, que no creo que importe si el supermercado del que proviene la sal sea chino o estadounidense. Me gustaría ver algunos estudios similares de otros lugares.”

 

De acuerdo con el equipo de investigadores de Shi, una persona que consumiese sal marina china en las cantidades máximas recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (WHO, por sus siglas en inglés) estaría ingiriendo aproximadamente 1000 micropartículas de plástico anualmente.

 

Sin embargo, esta cifra es todavía inferior a la que aportó un estudio publicado el año pasado, que estimaba en 11000 las partículas de plástico ingeridas cada año en Europa por los consumidores de marisco y otros moluscos, también contaminados por estos diminutos restos de polución marina.

Mason añade que, teniendo en cuenta que en los plásticos hay metales pesados y otros compuestos químicos nocivos, lo más inteligente sería minimizar la entrada de plástico en la cadena alimentaria.

 

Artículo original publicado por Sarah Everts en C&EN
Copyright © 2015, por la American Chemical Society. Todos los
derechos reservados. Esta edición en español es legítima y está
autorizada por un acuerdo especial con la American Chemical
Society.

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Licenciada en Químicas por la universidad de Zaragoza y Masterizada en Nanotecnología. Emigrada a la pérfida albión desde hace dos años y doctorándome en Catálisis. Interesada en nuevas tecnologías, procesos green y en la innovación. Me relajo corriendo, cocinando y colgándome de un trapecio a cuatro metros sin red.

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