fonologia_y_cerebro

…y la visión implantada en mi cerebro aún permanece,  
dentro del sonido del silencio. 
(Simon and Garfunkel, The sound of silence 1964)

 

El sonido está hecho de ondas. Un truco fundamental del habla es que navega por esas olas dividiéndolas en partes discretas. Recientemente, Mesgarani et al.(2014) 1 (véase también 2) han mostrado cómo responde nuestro cerebro al discurso de esta forma fragmentada, prestando atención a los mismos rasgos que los lingüistas descubrieron tras décadas de investigación, en sus esfuerzos por dar sentido a los sistemas sonoros de las lenguas humanas en una rama de la Lingüística conocida como Fonología. Este es un bonito ejemplo de convergencia entre la Lingüística y la Neurociencia, recordándonos (una vez más) que el conocimiento es uno, independientemente de los límites disciplinarios y los estilos de investigación.

 

El discurso es el mensajero del lenguaje, transmitiendo los pensamientos dentro y fuera de nuestras mentes. Típicamente está constituido por sonidos, pero no necesariamente: en los lenguajes de signos, el discurso es silencioso, hecho de movimientos en el espacio 3. Como todo lo demás en el lenguaje, el discurso resulta fácil, simple y rápido para nosotros, las máquinas de lenguaje más perfectas. Pero tan pronto como nos fijamos en cómo se codifica y decodifica en nuestras mentes, encontramos un sistema finamente estructurado que combina un conjunto finito de rasgos para producir todos los sonidos posibles (también conocidos como fonemas) de todas las lenguas posibles. En la historia de la Lingüística, un concepto vago y sin nombre de fonema ya se usaba mucho antes de que el nombre y una caracterización más precisa se desarrollaran en la primera mitad del siglo XX.

 

Panini

La historia de los fonemas se remonta al menos 2.400 años atrás, a la Ashtadhyayi 4 la rigurosa y exhaustiva gramática del sánscrito compuesta por Pāṇini en el Período Védico. Los primeros gramáticos europeos no eran conscientes de los fonemas, con la única excepción de un monje islandés anónimo conocido como el primer gramático que sí los contempló en el siglo XII, al describir la lengua islandesa en el tratado gramatical Fyrsta Málfræðiritgerðin 5. Por desgracia, este descubrimiento aislado permaneció desapercibido, y el pensamiento occidental tuvo que esperar hasta que los eruditos como Sir William Jones pudieran leer el trabajo de Pāṇini y plantear la hipótesis de que el sánscrito y otras lenguas europeas eran descendientes de una lengua madre común, la lengua Proto-Indo-Europea 6.

 

Aunque el nombre y la caracterización precisa de los fonemas llegarían más tarde, los fonemas ya estaban allí en el nacimiento de la Lingüística: los estudiosos del siglo XIX se sorprendieron al descubrir que el cambio del sonido en las lenguas era sistemático. Esto significaba que podía capturarse mediante leyes. Un famoso ejemplo es la Ley de Grimm 7, que describe cómo cambiaban las consonantes oclusivas de la lengua Proto-Indo-Europea en la lengua Proto-Germánica, y presenta las correspondencias regulares entre estos sonidos en germánico y en otras lenguas indo-europeas. La Lingüística podía finalmente hacer hipótesis y predicciones, y, aunque todavía de incógnito, los fonemas ya estaban en el centro de todo. Tras años de rigurosa y extensa investigación sobre el lenguaje, Baudouin de Courtenay caracterizó célebremente el fonema como “el equivalente psicológico de un sonido del habla” en 1895 8.

 

Avancemos hasta el siglo XX, en Praga, donde un grupo de lingüistas y críticos literarios conocido como El Círculo Lingüístico de Praga hizo descubrimientos muy importantes sobre el lenguaje, y sobre la naturaleza y la estructura de los fonemas. Durante la década de 1930, Nikolai Trubetzkoy y Roman Jakobson descubrieron que los fonemas se caracterizan mejor, no como las unidades mínimas de una lengua, sino en términos de combinaciones de rasgos distintivos más pequeños. Estas características pueden hacer referencia al lugar donde el flujo de aire se comprime en la cavidad bucal, la forma en que se libera este flujo de aire, y si las cuerdas vocales vibran o no, por ejemplo. La Segunda Guerra Mundial puso punto final al Círculo de Praga; Nikolai Trubetzky murió en 1938 de un ataque al corazón atribuido a la persecución nazi después de que condenara las teorías de Hitler, y Roman Jakobson finalmente huyó a los EE. UU. en 1941. Allí conoció a lingüistas americanos como Leonard Bloomfield, Morris Hale y Noam Chomsky, con quien colaboró en el Instituto de Tecnología de Massachussets (MIT) como Profesor Emérito honorífico al final de su carrera en los años sesenta 9.

 

Vocal-tract

Pongamos un ejemplo. Que entren Alicia y el Gato de Cheshire: “Has dicho pig (cerdo) o fig (higo)?” dice el Gato. “He dicho pig (cerdo)” replica Alicia 10. En inglés, /p/ y /f/ son fonemas porque la sustitución de uno por el otro crea dos palabras distintas, con distintos significados. Además, /p/ y /f/ difieren en un aspecto: el primer fonema se llama oclusivo porque el flujo de aire se interrumpe al cerrar los labios, mientras que el segundo es un fricativo que obliga al flujo de aire a pasar por un canal estrecho, al colocar el labio inferior contra los dientes superiores. Los rasgos distintivos como [+/- oclusivo] o [+/- fricativo] caracterizan clases enteras de fonemas que comparten el mismo valor para un rasgo determinado. Por ejemplo, la clase de los fonemas oclusivos contiene todos los fonemas en que el tracto vocal se bloquea de manera que cesa todo flujo de aire; en inglés estos fonemas son /p/, /t/, /k/ y /b/, /d/, /g/. Hay, además, otro rasgo distintivo subyacente que diferencia entre /p/, /t/, /k/, por un lado, y /b/, /d/, /g/ por otro: en el segundo grupo las cuerdas vocales deben vibrar, mientras que en el primer caso, no. Es decir, /p/, /t/ y /k/ son [-sonoros], mientras que /b/, /d/ y /g/ son [+sonoros], como se puede comprobar si uno se pone la mano en el cuello mientras emite estos sonidos 11.

 

Mesgarani et al. (2014) registraron la actividad cortical directa de seis participantes mientras escuchaban muestras de discurso natural con 500 frases en inglés proferidas por 400 personas diferentes. Descubrieron que los electrodos eran sensibles a los rasgos distintivos de los fonemas. Por ejemplo, los fonemas /p/, /t/, /k/, /b/, /d/ y /g/ provocaban una gran respuesta en un electrodo; estos fonemas son oclusivos, implican un bloqueo en el tracto vocal que interrumpe el flujo de aire. Otro electrodo era sensible a los fonemas sibilantes (/s/, /ʃ/, /z/), que se producen dirigiendo un chorro de aire con la lengua hacia el borde afilado de los dientes, que están muy próximos. Es destacable que la mayoría de los electrodos discriminan clases de fonemas que comparten una característica, no fonemas individuales. Entre los electrodos que respondían a los oclusivos, algunos eran sensibles a todos los oclusivos, pero otros eran selectivos respecto al lugar en el tracto vocal donde ocurría el bloqueo del flujo del aire: en la parte posterior de la boca (/g/, /k/), en el medio (/d/, /t/), o con los labios (/p/, /b/). Mesgarani et al. (2014) muestran que la sensibilidad a los fonemas se organiza principalmente por el modo, y secundariamente por el lugar de articulación, coincidiendo así con la jerarquía de los rasgos distintivos propuesta por Roman Jakobson a principios de los años cuarenta, para explicar la adquisición de los fonemas en los niños y su pérdida en la afasia 12.

 

Los lingüistas de la primera mitad del siglo XX a menudo debatían sobre la “realidad” de los fonemas y sus rasgos distintivos. Sobre la década de 1930 había un acuerdo general sobre que los fonemas y sus características eran necesarios para la descripción fonológica, pero había desacuerdo respecto a su naturaleza. Leonard Bloomfield argumentó que los fonemas y sus rasgos, igual que todo el lenguaje desde su punto de vista, eran categorías acústicas, externas a la mente/cerebro. Desde esta perspectiva, el gran problema era encontrar invariancias acústicas en todas las voces y pronunciaciones, alguna propiedad acústica común a todos los ejemplos del sonido /p/ en todos los casos en que se profiere la palabra /pig/ (/cerdo/). Esto podría parecer un problema sencillo, pero en palabras de Bloomfield “Para el fonetista no hay dos emisiones exactamente iguales” 13. Dicho de otra manera, fuera de nuestro conocimiento de la lengua, ¿cómo se puede determinar que dos sonidos son “el mismo” o son “diferentes”? Esta es la propuesta de Bloomsfield:

 

“Para reconocer los rasgos distintivos de una lengua, debemos abandonar el terreno de la fonética pura y actuar como si la ciencia hubiera progresado lo suficiente como para identificar todas las situaciones y las respuestas que conforman el significado de las formas del habla.” 14

 

Hasta ahora, la ciencia no ha progresado en esa dirección, sino más bien en la dirección mentalista que Bloomsfield, bajo la sombra del conductismo, aborrecía totalmente, porque no podía concebir una teoría científica de la mente:

 

“La teoría mentalista, que es la más antigua con diferencia, y aún prevalece tanto en el punto de vista popular como entre los hombres de ciencia, supone que la variabilidad de la conducta humana se debe a la interferencia de algún factor no-físico, una voluntad espiritual o una mente (la psique griega; de aquí, el término psicología) que está presente en todos los seres humanos.” 15

 

Freeman Twaddell 16 estaba de acuerdo con Bloomfield en que las nociones “mentalistas” no tienen cabida en la ciencia, pero sabía que no había forma de superar la imposibilidad de una caracterización acústica de los fonemas y sus rasgos. Consecuentemente, rechazó la idea de que los fonemas y sus características pertenecieran a la realidad, y los consideraba como entidades ficticias, aunque extremadamente útiles para la descripción lingüística.

 

En cambio, la mayor parte de los lingüistas europeos, como Nikolai Trubetzkoy, concebían los fonemas, sus rasgos y las categorías lingüísticas en general como entidades mentales. Este punto de vista conectaba de un modo natural con el concepto del lenguaje como una parte de la psicología que retaba al conductismo, concepto defendido por Noam Chomsky dentro de la lingüística generativa desde la década de 1960 17. Como Mesgrani et al (2014) han revelado, sucede que los fonemas son categorías mentales, y los rasgos distintivos son la manera en que nuestro cerebro los representa.

 

Artículo original publicado por Itziar Laka en Mapping Ignorance

Referencias:

  1. Mesgarani N., Cheung C., Johnson K. & Chang E.F. (2014). Phonetic Feature Encoding in Human Superior Temporal Gyrus, Science, 343 (6174) 1006-1010. DOI:10.1126/science.1245994
  2. Yosef Grodzinsky and Israel Nelken. 2014 The Neural Code that makes us Human.Science 343, 978-79.
  3. Hulst, Harry van der. 1993. Units in the analysis of signs. Phonology 10, 209–241. Perlmutter, D. 1992. Sonority and syllable structure in American Sign Language.Linguistic Inquiry 23, 407-442.
  4. S.C. Vasu (Tr.) 1996. The Ashtadhyayi of Panini (2 Vols.). Vedic Books. ISBN9788120804098. Reprint of the original translation of 1891.
  5. Haugen, Einar. 1972. First Grammatical Treatise. The earliest germanic phonology. London: Longman. Second, revised edition.
  6. Jones, Sir William .1824. Discourses delivered before the Asiatic Society: and miscellaneous papers, on the religion, poetry, literature, etc., of the nations of India. Printed for C. S. Arnold.
  7. Campbell, Lyle (2004). Historical linguistics (2nd ed.). Cambridge: MIT Press.
  8. Baudouin de Courtenay, Jan. 1972 An attempt at a theory of phonetic alternations. In Edward Stankiewicz (ed. and trans.) A Baudouin de Courtenay Anthology: The beginnings of structural linguistics, 144-212. Bloomington: Indiana University Press. First published in 1895.
  9. Roman Jakobson; Morris Halle. 1956. Fundamentals of Language. Berlin-New York: Mouton de Gruyter.
  10. Lewis Carroll, Alice’s Adventures in Wonderland, chapter VI.
  11. For further Reading on phonemes, distinctive features and phonology see: Marc van Oostendorp; Colin J. Ewen; Elizabeth V. Hume; Keren Rice (Eds).2011. The Blackwell Companion to Phonology, 5 Volumes, Oxford: Blackwell Publishing Ltd. Especially: Chapter 11: “The Phoneme” by Elan Dresher pp. 241-266, and Chapter 17: “Distinctive Features”, by Jeff Mielke pp. 391-415.
  12. Jakobson, R. (1941) Kindersprache, Aphasie, une allgemeine Lautgesetze. Uppsala: Almqvist & Wiksell. Translated by A.R. Keiler (1968) Child language, aphasia, and phonological universals. The Hague: Mouton.
  13. Leonard Bloomfield. 1933. Language. Chicago: The University of Chicago Press, page 76.
  14. Ibid. Page 78.
  15. Ibid, page 32.
  16. Freeman w. Twaddell. 1935. On defining the phoneme. Baltimore.
  17. Chomsky, Noam. 1959.A Review of B. F. Skinner’s Verbal Behavior. Language, 35, No. 1, 26-58.

Traductor

Doctora en Filosofía analítica por la Universitat de Barcelona. Hay que estar al tanto de lo que dice la ciencia en la época en que vivimos.

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