emociones

Las emociones son algo extraño: estallan sobre nosotros según reaccionamos a las alegrías y los retos de la vida. Aunque podrían verse como entidades etéreas sin forma o función fijas, las emociones realmente producen reacciones físicas tangibles por todo nuestro cuerpo.

 

Estas reacciones físicas dirigidas por las emociones son importantes para sobrevivir en el mundo real. Por ejemplo, el miedo genera una respuesta física útil que prepara nuestro cuerpo para la pelea o la huida. Pero no sabemos realmente si una emoción puede promover una reacción en una parte del cuerpo determinada, o si los sensores de cada región pueden determinar las experiencias emocionales de las que somos conscientes.

 

Un equipo de investigadores finlandeses estaba interesado en averiguar más sobre esto, así que mostraron a un grupo de 701 voluntarios un esquema del cuerpo humano y les pidieron que señalasen las partes del cuerpo donde sentían un cambio de actividad (a más o a menos) después de haber experimentado una emoción generada por una cierta palabra, historia, película o expresión facial.

 

Expusieron a los voluntarios a seis emociones “básicas” (enfado, miedo, asco, felicidad, tristeza y sorpresa) y siete emociones “complejas” (ansiedad, amor, depresión, desprecio, orgullo, vergüenza y envidia), e intentaron eliminar el sesgo que conlleva el uso de términos emotivos que están cultural y lingüísticamente asociados con partes del cuerpo, como “pena” 1.

 

feeling-emotions
Credits: http://www.pnas.org/content/111/2/646

 

Después de trazar los resultados en gráficos de la actividad emocional sobre las distintas regiones del cuerpo humano, vieron que las emociones positivas, como la felicidad, el amor o el orgullo, producen gráficos similares, con una alta actividad (mostrada en amarillo en la imagen superior) alrededor del corazón, la cabeza y, bueno, en las partes bajas (en el caso del amor). Estas asociaciones están apoyadas por varios análisis clúster (o de conglomerado) de tipo cuantitativo.

 

Algunas de las emociones negativas se agrupan en patrones similares: el miedo y el enfado, con mayor actividad en el pecho; la ansiedad y la vergüenza, en el torso. Por otro lado, la tristeza y la depresión reducen la actividad en brazos y piernas (mostrados en azul en la imagen superior), mientras que el asco, el desprecio y la envidia aumentan la actividad en cabeza y brazos.

 

Así que, claramente, las emociones pueden asociarse de manera fiable y reproducible a ciertas áreas del cuerpo, de un modo que transciende la herencia cultural (tanto voluntarios de Europa Occidental como aquellos de Asia Oriental reaccionaron de la misma manera). Es probable que estas asociaciones y sensaciones tengan un papel clave en la experiencia de las emociones, y podrían ser centrales en ayudarnos a entender las emociones de los demás.

 

Referencia: Nummenmaa L, Glerean E, Hari R, & Hietanen JK (2013). Bodily maps of emotions. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America PMID: 24379370

Imagen: http://www.flickr.com/photos/danielito311/5847295876/
Artículo original publicado por Dr. Stephanie Swift en mmmbitesizescience

Notas del Traductor:

  1. En inglés “heartache”, que incluye “heart” (corazón).

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Polvo de estrellas. Homo sapiens. Apasionado de la Ciencia. Estudiante de Bioquímica. Escéptico. Montañero cuando puedo. Devoralibros. A veces duermo.

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