terremotos

Los fluidos inyectados en los pozos lubrican las fallas e incrementan su deslizamiento.

 

La extracción de gas natural, la producción de energía geotérmica y otras actividades que inyectan fluidos bajo tierra, han causado numerosos terremotos en los Estados Unidos, según informa un conjunto de 3 trabajos en la revista Science.

 

La mayoría de estos terremotos han sido pequeños, pero algunos han sido de magnitud superior a 5,0. Incluyendo un evento de magnitud 5,6 que golpeó Oklahoma el 6 de noviembre de 2011, dañando 14 hogares e hiriendo a 2 personas, dice William Ellsworth, un sismólogo del Departamento de Geología del Menlo Park, en California, y autor de uno de los trabajos 1.

 

W. Ellsworth dice que el número anual de terremotos registrados de magnitud de 3,0 o superior en el centro y este de los Estados Unidos ha aumentado al menos diez veces en la pasada década, de una media de 21 por año entre 1967 y 2000 a un máximo de 188 en 2011. Un segundo estudio 2, liderado por Nicholas van der Elst, un sismólogo del Observatorio de la Tierra Lamont-Doherty de la Universidad de Columbia en Palisades, Nueva York, descubrió que al menos la mitad de los terremotos de magnitud 4,5 o superior que han azotado el interior de los Estados Unidos en la pasada década han ocurrido en zonas próximas a pozos de inyección.

 

Ellsworth sospecha que el incremento de la actividad en los pozos de gas natural ha alterado las tensiones en las zonas susceptibles a sufrir terremotos al aumentar la presión de poros de agua en rocas subterráneas, lubricando fallas preexistentes y predisponiéndolas a la ruptura.

Investigaciones previas han vinculado la fractura hidráulica, o fracking, en dichos pozos con terremotos. Pero Ellsworth dice que la controvertida técnica – que usa fluidos a altas presiones para romer la roca y liberar el gas natural atrapado en ella- nunca ha producido un terremoto de magnitud superior a 3,6. Cree que no es el fracking por sí mismo, sino la eliminación del agua usada durante el proceso al reinyectarla en las rocas adyacentes, lo que ha conducido a un aumento en el número de terremotos de mayor intensidad.

 

terremoto

Grandes temblores, como el terremoto de magnitud 8,8 que azotó Pelluhue, Chile, en 2011, pueden desencadenar terremotos en  zonas de EE. UU. con pozos de inyección. Créditos: Ivan Alvarado/Reuters

 

Ground Truth (Verdad Terreno)

 

Sólo una parte de los más de 30000 pozos en los EE. UU. parece ser un problema. Una forma de averiguar qué áreas podrían suponer un riesgo, dice van der Elst, es observar qué sucede tras un gran terremoto (de magnitud 8,0 o superior) en otras partes del mundo, como los que han afectado a Japón, Chile y Sumatra en los últimos años.

 

Tales eventos envían ondas que se propagan por toda la superficie del planeta. En la mayoría de las zonas perforadas, éstas surten poco efecto, pero en algunos casos producen una multitud de pequeños temblores seguidos, meses después, por  terremotos más intensos en la misma área. Van der Elst dice que estos enjambres sísmicos podrían servir de advertencia de que una zona próxima a pozos de inyección está a punto de sobrecargar sus fallas cercanas, lo que podría producir un terrible terremoto.

 

No es un método infalible. Ivan Wong, un sismólogo y vicepresidente de URS Corporation, una empresa de consulta de Oakland, California, dice que el estudio de van der Erst es innovador. Pero que en algunos casos, señala, la perforación ha inducido a grandes terremotos sin enjambres sísmicos de advertencia. Stephen Horton, un sismólogo de la Universidad de Memphis, Tennessee, dice que parece que los pozos de inyección profunda pueden desencadenar terremotos de al menos 2 formas distintas.

 

En otro estudio publicado hoy (11 Julio 2013) 3, la física de terremotos Emily Brodsky de la Universidad de California, Santa Cruz, observó en el Salton Sea Geothermal Field, donde el agua se inyecta en el extremo sur de la falla californiana de San Andrés, para convertirse en vapor de agua por el calor de la Tierra y ser usado para mover turbinas generadoras de electricidad. Brodsky descubrió que la proporción de agua perdida durante la generación de energía se corresponde con la incidencia de terremotos.

 

Por último, estos datos específicos de la zona serán cruciales para guiar las decisiones de los operadores y reguladores de pozos de perforación en el intento de limitar riesgo sísmico, dijo: “sin eso, no pasaremos de vagas generalidades”.

 

Artículo original publicado por Richard A. Lovett en Nature

Referencias:

  1. Ellsworth, W. L. Science 341, 1225942 (2013).
  2. van der Elst, N. J., Savage, H. M., Keranen, K. M. & Abers, G. A. Science 341, 164–167 (2013).
  3. Brodsky, E. E. & Lajoie, L. J. Science http://dx.doi.org/10.1126/science.1239213 (2013).

Traductor

Proyecto de Médico en la Universidad de Sevilla. Enamorado de la ciencia. Aficionado a la Fotografía y Photoshop. Futuro ciego, actualmente sólo a oscuras. Ateo/Politeísta(Pastafari, Culto a Cthulhu, Notaísta). Odio las discotecas.

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