Kepler62e-exoplanet

Según los investigadores, el continuo descubrimiento de planetas semejantes a la Tierra por toda la galaxia, debería llevar a que  la humanidad empezara a plantearse los siguientes pasos en la búsqueda de vida extraterrestre.

 

El 18 de Abril se anunció el descubrimiento de tres exoplanetas potencialmente habitables – Kepler-62e, Kepler-62f y Kepler-69c– lo que nos lleva a pensar que el cosmos está repleto de mundos capaces de contener vida tal y como la conocemos.

 

Es el momento apropiado para dar el siguiente paso e ir más allá del simple descubrimiento de exoplanetas y comenzar a estudiar de un modo más detallado aquellos que nos parezcan prometedores, dijeron los investigadores – una tarea que requerirá instrumentos nuevos y más potentes. [Galería de supertierras ideales para la vida]

 

“Queremos recoger datos de estos planetas para averiguar – tomar datos, no solo inferir- si hay o no agua o incluso señales de vida en estos planetas”,afirmó durante una conferencia de prensa Lisa Kaltenegger del Instituto Max Planck de Astronomía y del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian, que fue parte del equipo que descubrió el planeta Kepler-62e y f.

 

Miles de millones de planetas semejantes a la Tierra

 

Como sugiere su nombre, los tres nuevos planetas fueron descubiertos por el prolífico telescopio espacial Kepler de la NASA, que ha encontrado más de 2,700 mundos potenciales desde su lanzamiento en Marzo del 2009. Tan sólo 122 han sido confirmados hasta el momento, pero los científicos de la misión esperan que más del 90 % terminen siendo candidatos finalmente confirmados.

 

La misión de 600 millones de dólares Kepler fue diseñada para determinar cómo de comunes son los planetas semejantes a la Tierra en la Vía Láctea. Sus observaciones sugieren que nuestro planeta podría no ser tan especial.

 

Por ejemplo, los astrónomos han utilizado recientemente los datos de telescopio Kepler para determinar que el 6 % de los 75 billones de enanas rojas – estrellas más pequeñas y menos brillantes que nuestro sol – que contiene nuestra galaxia podrían albergar planetas habitables del tamaño de la Tierra.

 

Esto conduce a un mínimo de 4500 millones de exotierras, la más cercana de las cuales podría estar a tan sólo 13 años-luz, según el estudio.

 

Aunque  el trabajo de Kepler  todavía no ha acabado, el instrumento ha sentado las bases de la próxima generación de misiones exoplanetarias, afirman los miembros del equipo.

 

“En muchos sentidos,  Kepler era un explorador. Ha explorado en lo más profundo de la galaxia para averiguar cuáles eran las frecuencias apropiadas y mostró que hay muchos planetas que encontrar. Ha conseguido esos objetivos”, dijo  en la conferencia de prensa el investigador principal Bill Borucki del Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field (California), que lideró el grupo que encontró al exoplaneta Kepler-62e y f.

 

“Y ahora estas nuevas misiones continuarán dándonos más información sobre estos planetas” , añadió Borucki, refiriéndose a esfuerzos como el telescopio TESS (Satélite para el descubrimiento de exoplanetas en tránsito)  de la NASA, que se lanzará en 2017 a la búsqueda de exoplanetas cercanos. “Pero el gran reto es conseguir medir la composición de las atmósferas, y esta será una tarea muy compleja tecnológicamente hablando”.

 

Borucki y otros investigadores están deseando poder echar un vistazo a las atmósferas de los exoplanetas porque los gases presentes en ellas pueden revelar mucha información sobre su potencial para albergar vida.

 

Encontrar dióxido de carbono, agua y oxígeno podría impulsar las posibilidades de que un planeta fuera habitable, por ejemplo, mientras que encontrar compuestos extremadamente complejos podría llevar a la publicación de titulares por todo el mundo.

 

“Si hay freones (CFC), lo tienes hecho” dijo Borucki. “Obviamente, allí hay vida inteligente”.

 

Estudiar el aire de los exoplanetas requiere bloquear la luz abrumadora de sus estrellas anfitrionas, que son miles de millones de veces más brillantes que los propios planetas, señaló.

 

Es una tarea compleja pero no imposible. De hecho hace una década una misión de la NASA llamada Terrestrial Planet Finder (TPF o buscador de planetas terrestres) ideó dos técnicas diferentes para el estudio de las atmósferas de los exoplanetas, a una distancia de 30 años luz o más.

 

La financiación para la misión TPF nunca se consiguió, y el proyecto fue cancelado. Pero Borucki expresó su confianza en que la actual revolución en la búsqueda de exoplanetas impulse la recuperación de este proyecto, aunque no necesariamente con el mismo nombre.

 

“Sin duda, en algún momento se reanudará” dijo a la página SPACE.com .”A medida que avanzamos en la exploración de la galaxia, buscando vida, hemos de empezar a mirar las atmósferas. Todo el mundo está de acuerdo en eso.”

 
Artículo original publicado por Mike Wall en Space

Traductor

Químico, profesor de educación secundaria, amante de la ciencia y la divulgación en general.

Divúlgame.NET